«El elefante no le anda diciendo a todos lo grande que es, él solo camina»
Ser lo que pareces es una ventaja y el robusto Ousmane Diomande (Abiyán, 4/12/2003) no engaña. Tiene cuerpo de central y lo es. Parece duro y no son pocos los atacantes que caen al chocar. Parece potente y aguanta bien las carreras más rápidas. A su metro noventa le añade un poderoso salto vertical que le convierte en un ganador de duelos aéreos. Por ahora, sobre todo lo expresa en la parcela defensiva (por colocación y lectura), pues su impronta rematadora en las acciones a balón parado -a pesar de su reciente tanto ante el Athletic en Champions League- es baja. De momento, es más baluarte que arma aérea.
Pero aparte del físico, Ousmane Diomande da la sensación de calma. Parece un tipo tranquilo y así se expresa en la cancha. El central diestro costamarfileño, con 22 años recién cumplidos, lidera la línea defensiva del Sporting desde el sosiego. Tanto sin balón como con él en los pies. En esta etapa del siglo XXI, la relación con el balón ha de ser lo más aseada y exquisita para cualquier posición, llegando a ser en muchos casos un baremo para cribar a futbolistas que pretendan llegar a clubes aspirante a títulos.
Y Ousmane Diomande, que no tiene ningún parentesco familiar con el extremo del RB Leipzig, aprueba con nota desde su llegada al Sporting hace tres años. Al poco, le preguntaron si la habilidad con el balón era una de sus mejores cualidades a tenor de lo mostrado en los primeros partidos: «Sí, podría serlo. Siempre la he tenido».
«Me gusta mucho tener el balón, y cuando lo tengo, solo pienso en encontrar una buena solución y mantener la calma —aclaró Ousmane Diomande—. Aquí en el Sporting es más fácil, porque también hay muchos buenos jugadores. También soy capaz de dar buenos pases y creo que se me da bien anticiparme. Y me alegra hacer una buena entrada».

Pero lo mejor es que no es precisamente por su capacidad asociativa por lo que más destaca. Esto es un complemento de máximo nivel, pero ante todo, Ousmane Diomande es un defensa central de profesión. Ya conoce bien la línea de tres centrales (empezó por la derecha para acabar siendo el eje interno con Rúben Amorim) así como la línea de cuatro, mucho más habitual desde la llegada de Rui Borges hace 13 meses. Una figura contundente dispuesto a ser el último salvavidas del equipo. Un central que sabe defender lo cual no es tan evidente en el fútbol actual. Ya es líder de línea, corrigiendo, colocando a sus compañeros y marcando la línea de fuera de juego.
Destaca como se ha dicho en duelos aéreos, pero también en duelos por abajo. Se siente muy seguro defendiendo hacia delante y entiende que es mejor bracear, chocar en el regreso si la anticipación no ha sido efectiva o simplemente bloquear con el cuerpo (sin falta) si el balón le sobrepasa. Su envergadura le hacen ser un muro en ocasiones. Puede ser regateado, pero es más complicado evitarlo del todo. Sería necesario comprobar cómo se desenvuelve en un contexto hiper exigente: ante delanteros de máximo nivel estando con una defensa adelantada.
Anticipa bien en campo abierto los apoyos de los delanteros (vigilancias ofensivas), realizando el acoso por dentro. También corrige bien su ubicación en momentos de repliegue (pies juntos, movimientos laterales y perfilado, tapando diagonal hacia portería). Aunque quizás peca de pasividad en algunos repliegues extremos tras acciones a balón parado. En la defensa de área sobresale pues aúna la lectura del pase, con la vigilancia a posible rematador, con la perfilación para un posible despeje, entendiendo cuándo debe proteger la zona del primer palo o cuando ha de referenciar si está en el segundo palo.
No peca de delicadeza en los balones divididos, pero sí podría evitar intentar contactar con el exterior del pie derecho ante balones a media altura (que ocasionan errores de cálculo o faltas). Esto también le ocurre cuando busca robar, tacklear o tapar golpeos, pues ir con el exterior puede suponer un problema ante posible recorte o no llegar tan lejos como lo haría si la pierna a utilizar (la lejana) es la izquierda. También podría corregir el girarse cuando busca interceptar el disparo rival, aunque sí es cierto que no abre los brazos y es rápido para llegar a tapar el golpeo.